Parece mentira, pero un año más hemos llegado al final del curso de fotografía. Después de muchos meses compartiendo clases, aprendiendo nuevas técnicas, resolviendo dudas y disfrutando de esta pasión que nos une, tocaba despedirnos de la mejor manera posible: con una cámara en la mano.
Para la salida de fin de curso, como ya viene siendo tradición, elegimos una sesión de fotografía nocturna. Es una disciplina que a mi siempre me ha resultado atractiva y siempre despierta mucha curiosidad y que, además de poner a prueba todo lo aprendido durante el curso, nos permite disfrutar de algunos de los cielos más espectaculares que podemos contemplar.
Y no pudimos tener más suerte.
La meteorología nos regaló una noche perfecta. El cielo permaneció completamente despejado durante toda la sesión y la Vía Láctea no faltó a la cita y se dejó como todos esperábamos, ofreciéndonos un escenario espectacular para despedir el curso. Son de esas noches que todo fotógrafo espera encontrar cuando prepara una salida y que hacen que cada kilómetro recorrido merezca la pena.
A lo largo de la sesión fuimos poniendo en práctica muchas de las cosas que habíamos trabajado durante el año: la planificación de la toma, el enfoque en la oscuridad, el control de la exposición y la composición. Pero, como suele ocurrir en estas salidas, lo mejor no fueron únicamente las fotografías obtenidas.
Lo mejor fue compartir la experiencia. Ver la ilusión de quienes conseguían fotografiar por primera vez la Vía Láctea, comentar cada imagen en la pantalla de la cámara, ayudarnos unos a otros y disfrutar de una noche tranquila bajo un cielo lleno de estrellas es, sin duda, una de las mejores formas de terminar el curso.
Quiero agradecer a todos los participantes, tanto los que pudieron disfrutar de la salida como a los que no pudieron unirse, la constancia, el interés y las ganas de aprender que han demostrado durante estos meses. A lo largo de todo el curso he podido ir viendo cómo cada uno ha ido evolucionando, ganando confianza con su cámara, siendo capaces de afrontar fotografías que al principio parecían complicadas e interpretando la escena que tienen delante más allá de los aspectos puramente técnicos.
Ahora llega el momento de disfrutar del verano, seguir saliendo a fotografiar y continuar aprendiendo con cada disparo. Gracias por hacer que un año más haya merecido tanto la pena.
¡Nos vemos muy pronto… y que nunca falten cielos despejados y buenas fotografías!

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