Ya he compartido con vosotros fotos de otros castillos como el de Coca o el de Simancas, pero esta visita al castillo de Valencia de Don Juan fue diferente.

Era un sábado de esos en los que sales de excursión en familia. De esos en los que sales a visitar algún lugar nuevo, o alguno ya conocido. En este caso hubo un poco de todo. La mañana fue para descubrir Mayorga y el museo del pan, y la tarde para volver a visitar Valencia de Don Juan y su castillo. Habían pasado ya 20 años desde que vi éste castillo por primera vez. Por entonces no había cámaras digitales, pero me acompañaba una cámara analógica con la que hice las fotos que tenía de este castillo hasta la semana pasada. Poco se parecen esas fotos a la que os muestro hoy. Es cierto que el castillo ha cambiado desde entonces, ahora alberga un museo en el interior de la torre del homenaje, pero el cambio en la forma en la que hice aquellas fotos y ésta que acompaña esta entrada ha sido mucho mayor.

Hace 20 años lo que hice fue buscar el punto de vista que me gustó para la imagen, encuadrar y disparar. Y luego llevar el carrete a revelar y cruzar los dedos para que al recibir la foto hubiera salido bien. Ahora el proceso ha sido completamente diferente y enfocado a aprovechar varias de las técnicas que nos permite la fotografía digital. La primera de ellas ha sido en la forma de encuadrar, ya que me plantee la imagen como una fotografía panorámica en la que, para abarcar todo el castillo, he utilizado 6 fotografías encuadradas en vertical. En segundo lugar, para aprovechar las condiciones de luz que nos ofrecía esa tarde opté por hacer una foto de alto rango dinámico, por lo que para cada uno de esos encuadres verticales hice 3 fotos con distintas exposiciones. Así que lo que veis es la combinación de 18 fotos, algo impensable hace 20 años con la fotografía analógica. La técnica utilizada en esta foto del castillo de Valencia de Don Juan es bastante parecida a la que utilicé para el castillo de Coca, pero con ajustes muy diferentes a la hora de dar el aspecto final a la imagen.

Pero no fue el único reencuentro que hubo esa tarde. Por casualidades de la vida allí mi mujer se encontró con una amiga de la infancia a la que hacía también muchos años que no veía. Curiosamente su hija en el colegio también estaba haciendo el proyecto de los castillos y ése había sido el motivo tanto de su visita como la nuestra.

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