No se si a ti te pasará lo mismo que me ocurre a mi, pero la paz que me transmite contemplar a un bebé o a un recién nacido mientras duerme plácidamente es imposible de superar. Da igual lo duro que esté siendo el día o lo hayan sido los días anteriores, en el reparador sueño de un angelito encuentro ese oasis de calma en el que evadirme de la realidad por unos instantes y sentirme en paz, sin todos esos problemas que nos agobian en el día a día. Ajeno a todas las preocupaciones hace que pueda liberarme yo de ellas al menos por unos momentos. Tan sólo unos momentos, pero el tiempo suficiente para recargarme de energía y poder continuar con esa carrera de obstáculos que es la vida. Si te pasa igual que a mi seguramente no hace falta que me esfuerce más en describir esa sensación, ya sabes de lo que estoy hablando.

Otro lugar en el que encuentro paz es en la naturaleza. En el curso de un río, en las olas del mar o en esos parajes que te ayudan a desconectar, como me ocurre en la acequia que os he enseñado en alguna ocasión. Pero es algo diferente. Es gratificante también pero no es la misma sensación, no llega a la paz completa que me transmite un bebé mientras duerme.

Y como no siempre puedes tener a un bebé durmiendo a tu lado pues lo que si que tengo es la foto que os muestro y alguna más en el móvil, por si en algún momento necesito un poco de paz y serenidad en los que refugiarme. No es lo mismo que en directo, por supuesto que no, pero a mi me funciona bastante bien. De vez en cuando, cuando necesito darme un respiro,en vez de un kit kat, pues echo un vistazo a esta foto y me encuentro un poquito mejor.

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