En múltiples ocasiones nos gustaría controlarlo, pero es algo que está fuera de nuestro alcance. Al menos de forma objetiva, porque a veces pasa muy rápido y sin embargo en ocasiones un sólo segundo nos puede parecer una eternidad. Siempre constante, a su ritmo, no podemos detenerlo ni hacerlo avanzar más rápido. Infinito pero al mismo tiempo muy limitado, disponemos de él pero al mismo tiempo somos sus esclavos.

Éste curioso reloj me lo encontré por casualidad paseando por Bruselas hace ya algunos años. Se llama el reloj de los ciudadanos porque cada hora está representada por una persona relevante en la historia de la ciudad.

  • Apertura: F5.3
  • Velocidad de obturación: 1/60 s
  • ISO: 100

 

Deja un comentario